Parte de las acciones que tuvo la competencia de Pilar fue la exhibición de distintos autos de carrera. El primero de ellos que estaremos retratando hoy es un Formula 5 con motor Cagiva-Agrale que pertenece a Marcelo Esporas, quien giró algunas vueltas en el Kartodromo para hacer sentir la potencia de estos autos.
Pero, lo mas lindo (para mi, al menos), surgió cuando terminaba casi todo el evento. Despues de una Copa Vicio, me llegó la gran oportunidad de girar algunas vueltas en el auto. Tras sortear algunos problemas de adaptación a la caja y al habitaculo, lo que motivó que tuviera que salir del mismo para que el piloto Marcelo Esporas ponga todo en orden (lo que, ademas, causó risa entre los presentes dado que es muy complicado salir de ese auto), llegó la gran posibilidad de acelerar el auto con las limitaciones que ello sugiere.
A modo de exhibición, y con Fernando Caffarino guiandome la cantidad de vueltas a girar, acelere en primera velocidad y asi lo llevé algunas vueltas hasta poner la segunda marcha, donde se empezó a sentir la potencia del auto. Cuando Caffa me indica la ultima vuelta, decidí hundir lo mas posible el pedal de acelerador para sentir la potencia y entrar bien cruzado a la recta principal para terminar la breve exhibición.
Sin dudas, fue una digna manera de resarcirme de mi abandono en la carrera por una rotura de una goma, y ademas, logré sentir la verdadera potencia de estos autos de carrera.
Pero, lo mas lindo (para mi, al menos), surgió cuando terminaba casi todo el evento. Despues de una Copa Vicio, me llegó la gran oportunidad de girar algunas vueltas en el auto. Tras sortear algunos problemas de adaptación a la caja y al habitaculo, lo que motivó que tuviera que salir del mismo para que el piloto Marcelo Esporas ponga todo en orden (lo que, ademas, causó risa entre los presentes dado que es muy complicado salir de ese auto), llegó la gran posibilidad de acelerar el auto con las limitaciones que ello sugiere.
A modo de exhibición, y con Fernando Caffarino guiandome la cantidad de vueltas a girar, acelere en primera velocidad y asi lo llevé algunas vueltas hasta poner la segunda marcha, donde se empezó a sentir la potencia del auto. Cuando Caffa me indica la ultima vuelta, decidí hundir lo mas posible el pedal de acelerador para sentir la potencia y entrar bien cruzado a la recta principal para terminar la breve exhibición.
Sin dudas, fue una digna manera de resarcirme de mi abandono en la carrera por una rotura de una goma, y ademas, logré sentir la verdadera potencia de estos autos de carrera.